EL ESCUADRÓN DE LA MUERTE

 

En nuestra nota anterior, al referirnos a una gafe del Sr. Aldo Silva, que también mereció la solicitud de rectificación por parte de los directivos de la Asociación 14 de abril y la correspondiente acción del citado periodista en la edición de Telemundo del 15, nosotros afirmamos que no había existido ningún escuadrón de la muerte y cometimos un error, porque sí lo hubo y muy sanguinario, por lo tanto, como nobleza obliga, yo también voy a rectificar ese error.

 

En primer lugar, vamos a definir qué es un “escuadrón de la muerte”, término que, por estas latitudes, adoptamos de aquellos que solían operar en Brasil y que aún hoy suelen hacerlo. Pero en concreto, un escuadrón de la muerte es una organización clandestina dedicada a decidir, planificar y ejecutar asesinatos de personas que consideran perjudiciales para sus intereses o, eventualmente, desde su punto de vista, la sociedad, reivindicando su autoría, para crear una situación de terror entre el grupo a que pertenecen las víctimas.

 

En ese contexto, debemos reconocer que entre el año 1962 y el 1972, operó en nuestro país una organización que encaja exactamente dentro de esas características, que dejó detrás suyo 7 u 8 decenas de víctimas, muchas de ellas asesinadas con la típica metodología que es común a los escuadrones de la muerte, en cualquier lugar, es decir, seleccionar un objetivo, estudiarlo, planificar su asesinato y ejecutarlo fríamente, haciendo saber que seguirán asesinando a quienes se opongan a sus demandas.

 

Por ello, vamos a recordar alguno de esos crímenes que aterrorizaron a la sociedad uruguaya en aquella triste década.   

 

El 26 de nov. de 1969, elementos del “Escuadrón de la muerte”, realizan una acción contra el domicilio del Sr. Rafael Guidet Piotti para robarle las armas que poseía  en el mismo y lo asesinan a sangre fría.

 

El 11 feb. de 1971 José Leonardo Villalba, Cabo de la Guardia Metropolitana, es asesinado por integrantes del “Escuadrón de la muerte”. La autopsia revela que sufrió siete impactos de bala por la espalda

 

El 21 de abr. de 1971 Gilberto Carballo, es ametrallado desde una camioneta por integrantes del  “Escuadrón de la muerte”, en la zona de Gral. Flores e ltacumbú.    

                                                                                         

El 3 de jun. de 1971 el Cbo. Aidis Asunción Pérez Melo, es ametrallado por miembros del “Escuadrón de la muerte” cuando conducía el vehículo del  2do. Jefe de la Guardia Metropolitana, Mayor Ponciano Saravia.

El 22 de jun. de 1971 Juan Bentacur Carrión, capataz de la firma NIBOPLAST es asesinado por  integrantes del “Escuadrón de la muerte”, mientras se dirigía a su domicilio, luego de su jornada de trabajo, porque denunció el asalto ocurrido días antes, en dicha Firma.

 

El 30 de jul. de 1971 el Agente policial Ildefonso Kaltalkas Markevicius, es asesinado en Parque Municipal del Cerro cuando regresaba a su domicilio, habiendo sido encontrado maniatado con alambres, arrodillado y atado a un árbol, con la boca cosida con alambre y dos orificios de bala en el cráneo. Sus autores no fueron otros que el “Escuadrón de la muerte”.

 

El 11de ag. de 1971 el Agente policial Juan Francisco Alvarez Alvez es asesinado por cuatro 4 integrantes del “Escuadrón de la muerte” al asaltar un vehículo remesero de la Firma MANZANARES S.A, del que el agente era custodia

 

El 2 de set. de 1971, en momentos que cumplían vigilancia en el Hospital Pedro Visca, los Agentes Nelson Lima Gutiérrez y Whiller Soto Romero, son baleados alevosamente a quemarropa por dos hombres y una mujer, integrantes del “Escuadrón de la muerte” que simulando ser personal médico, vestían guardapolvos        .          

 

El 21 de dic. de 1971 un  peón rural llamado Pascasio Baez Mena, que cruzaba los campos de la estancia "Espartaco",  tropieza con una "tatucera" dentro del monte. De inmediato es  capturado por integrantes del “Escuadrón de la muerte” que se encontraban en ella. El Comando del Escuadrón, en Montevideo, decide su asesinato, con la finalidad de evitar que se tomara conocimiento de dicho escondite secreto. Con tal motivo, uno de sus más crueles integrantes, luego procesado por la coautoría de una docena de asesinatos y hoy un conocido científico, muy promocionado por este gobierno, viaja al lugar donde estaba prisionero, transportando el pentotal sódico que sería el arma de ejecución, dirige la misma y participa en su entierro con cal a orillas de un arroyo.

 


El 27 de en. de 1972, el Inspector y Jefe de Seguridad del Penal de Punta Carretas, Rodolfo Leoncino, es asesinado cuando esperaba un ómnibus en la esquina de su domicilio. Sus asesinos; el “Escuadrón de la muerte”      

                                                                                      

El 13 de feb. de 1972 el Agente policial Posibel Docanto es asesinado por ametrallamiento en la calle Estado de Israel, cuando se trasladaba en su moto. También él fue víctima de “Escuadrón de la muerte”

 

El 14 de feb. de 1972 el Prof. Armando      Acosta y Lara, el C/F Ernesto Moto Benvenuto, el Com. Oscar   Delega Luzardo y el Cbo.    Carlos Alberto Leites Caffanio, son asesinados en varios atentados simultáneos, que tenían por objeto sembrar el terror y ser el punto de partida de una ofensiva nacional del “Escuadrón de la muerte”.

 

        El 4 de may. de 1972, al llegar a su domicilio, el Dr. Julio Federico Morató Manafo, varios integrantes del     Escuadrón de la muerte” intentan secuestrarlo y al resistirse, lo asesinan de un balazo disparado a boca de jarro.

 

 

El 18 de mayo de 1972 los soldados Saúl, Correa Díaz, Osiris Núñez Silva, Gaudencio Núñez Santiago y Jesús Ferreira Escobal, que se encontraban de custodia en la casa del Comandante en Jefe del Ejército, en un Jeep, son ametrallados a mansalva por un grupo de integrantes del “Escuadrón de la muerte”.

                                                                                                 

                              El mencionado plan incluía el asesinato del personal militar; de guardia en Radio Ariel (un cabo y tres soldados), que falló porque tuvo un accidente de tránsito quien debía iniciar la operación; y el asesinato del General  Carlos Raúl Verocay (Jefe del Estado Mayor del Ejército), que falló porque no salió a la hora prevista La finalidad del plan era paralizar por el terror a las fuerzas militares. Esta acción respondía a un plan preparado y aplicado por la fracción de la organización “Escuadrón de la muerte” conocida como Estado Mayor de Montevideo y Destacamentos Mili­tares (formado por los más experientes terroristas de las Columnas Militares Nros. 10 y 15 que actuaba en  Montevideo).

 

El 25 de jul. de 1972 el Coronel Artigas Alvarez, en una operación cuidadosamente planificada, al salir de su domicilio y en presencia de su esposa e hija, es asesinado por integrantes de “Escuadrón de la muerte”, en una operación que formaba parte de un plan terrorista hacia las FF. AA.

 

Hasta aquí esta muestra de lo que fueron muchas decenas de asesinatos llevados a cabo por los integrantes de un  Escuadrón de la Muerte”, que no fueron otros que los sediciosos Tupamaros, que hasta “promulgaron” un “Código penal”, donde se instauraba la pena de muerte.

 

Es notable que hasta hay un video, que hemos visto casi todos, ya que fue usado en vísperas de las anteriores elecciones nacionales de 2004, donde las hermanitas Topolansky hablan orgullosamente de ese pasado criminal y María dice, muy suelta de cuerpo, que ellos seleccionaban a sus víctimas y luego eran analizadas muy cuidadosamente sus sentencias, lo que nos debería dejar tranquilísimos, pues sus ejecuciones, según ella, aseguraban la justicia de esos asesinatos. Se olvidó de decir que no eran la justicia competente, que sus códigos no fueron promulgados legalmente y que nuestra Constitución prohíbe la pena de muerte. No obstante, sí está muy claro que el padrón de conducta seguido para concretar esa serie de crímenes, coincide perfectamente con el de cualquier “Escuadrón de la muerte”, de los que han operado principalmente en Brasil.

 

El otro aspecto que llama poderosamente la atención es que personas, como el periodista Aldo Silva, se refieren un supuesto “Escuadrón de la muerte”, de otro signo, pese a esa pretendida calidad profesional, nunca se han tomado el trabajo de averiguar si efectivamente alguna vez esa organización mató a alguien y si existen prueba de ello (las que sí existen del otro “Escuadrón”) - o, como la Sra. Blanca Rodríguez, que califica de “peripecias” a esa sangrienta lista que hemos presentado en esta nota - pese a que la información disponible es más que profusa y que está a la mano de quien desee utilizarla. Por ello, cuando estas cosas pasan, no podemos menos que pensar en la intencionalidad de esas personas, que utilizan el poder de un medio masivo de comunicación, para crear corrientes de opinión que todos conocemos.

 

¡¡Cómo nos gustaría estar escribiendo sobre otros temas!! o discutiendo la mejor forma de crear un Estado eficiente (como hemos aportado en muchas otras oportunidades) que le de al aparato productivo las mejores condiciones para competir en el mundo, de modo de poder ofrecer a todos los orientales la más amplia gama de posibilidad de trabajo, que es la única forma genuina de alcanzar la prosperidad que tuvimos y que por falta de visión perdimos, mientras el mundo real está cada vez más lejos, pero el tema es que aún podemos esta peor.

 

En efecto, estos viejos miembros (hombres y mujeres que  participan en el gobierno como legisladores, Ministros, o en numerosísimos cargos de confianza) del Escuadrón de la muerte Tupamaro, ya nos puso en la pendiente hacia un mundo socialista que nadie quiere y las perspectivas no son muy alentadoras, desde que ya es un hecho que Mujica va a ganar las internas, así como existen probabilidades cierta de que llegue a ganar las elecciones nacionales. Teniendo en cuenta que, además, hay un mandato de la asamblea general del Frente de profundizar los cambios, no existe otra prioridad mayor que intentar a todos los niveles, que la gente abra los ojos de una vez y vote para que se vayan, no por nosotros, que ya venimos de vuelta, sino por nuestros hijos y nuestros nietos  que son los que van a sufrir el país que les dejemos.

Agustín Tajes

       

enviado por MEMU

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